“Todo es verdad o todo es mentira dependiendo del color del cristal con que se mira”.

Con esta frase intento desde este espacio expresar la visión con el que se podría analizar lo sucedido con las hipotecas en nuestro país, y la sangría que supuso y supone a las economías de la gente común y que en demasiadas ocasiones ha supuesto el desahucio de su hogar.

Cualquiera que haya firmado una hipoteca lo hizo con la convicción de que todo era legal pues todo era ante un notario y que las cláusulas de los contratos hipotecarios eran legales.

El tiempo nos ha demostrado que no era así, que lo que estábamos siendo objeto era de “una estafa en diferido”, porque la codicia de la banca les hizo excederse en sus atribuciones, imponiendo cláusulas abusivas, intereses de usura, e imposición de gastos al deudor que en realidad deberían haber sido asumidos por la entidad bancaria.

Intentaron hacer pasar lo ilegal por legal, nos acusaron de vivir por encima de nuestras posibilidades y por último nos condenan a ser ciudadanos proscritos civilmente, eso si con la complicidad del gobierno de turno.

Invito a las personas que se encuentren en esta situación que no se resignen y que luchen, que no permitan que le “jodan la vida”, que no son culpables de nada, que son víctimas de la codicia del sistema.

“Es indecente gente sin casa y casas sin gente”